Por Carlos Albarrán Valenzuela / Adizes Institute Rep. Mexico
Ciudad de México

“Yo nunca me ocupo del futuro, de todos modos llega demasiado rápido” Albert Einstein

La decisión de liquidar la Compañía de Luz y Fuerza (LyF) es algo que se había visto necesario desde hace más de 25 años, sin embargo, no se hizo hasta ahora, ¿Cuáles son algunas de las razones y porqué ahora es viable? Es algo que trataré de analizar desde el enfoque de la teoría Adizes.

El Sindicato de LyF, como muchos otros que tenemos en el país, es una organización burocrática, donde la “función” pasa a un lugar secundario y la “forma” es lo más importante, en este caso, con un liderazgo que por años se ha corrompido y manipulado por razones políticas, siguiendo el sistema que utilizó estos medios por más de 70 años para controlar el poder.

Las quejas de fallas en el servicio y los costos de esta organización burocrática han ido en aumento y era imposible mantener esta tendencia. Los clientes, usuarios, no son lo importante, sino como mantener las formas internas y como controlar el poder por el mayor tiempo posible.

¿Era posible rejuvenecer a LyF? Me atrevería a decir que no, porque una organización con tantos años de permanecer en una situación de burocracia absoluta, pierde totalmente la flexibilidad, es totalmente controlable, pero ya es prácticamente imposible regresarle la flexibilidad que pudo tener en sus etapas jóvenes.

Para rejuvenecer una organización se requieren cuatro elementos que tienen que ser aplicados con la oportunidad y con la velocidad adecuada para que tengan los efectos deseados;  primeramente, se tiene que hacer consciente a la organización que tiene un problema, lo cual es muy difícil en LyF, cuando el sindicato, los empleados y particularmente sus líderes han gozado de tantos privilegios y canonjías, ¿Cuál es el problema? Si hemos logrado tanto y vivimos tan bien – se preguntarían.

Una organización se debe primeramente a sus clientes, cuando es una burocracia, es fácil perder este enfoque; quien es el cliente al que hay que servir, ¿a los líderes, a los políticos, a los empleados u obreros, o a los usuarios y la ciudadanía que al final es quien paga? Este proceso de concientización de necesidad de cambio es muy difícil de lograr.

Hasta la fecha, seguimos escuchando de los líderes y de los empleados, “somos muy eficientes, hemos demostrado que somos muy profesionales y serios”, salen en las noticias, en ocasiones hasta con lágrimas en los ojos, “nosotros hemos hecho nuestra parte”, pero en verdad, niegan la realidad.

La Secretaria de Energía, Georgina Kessel, mencionó en los medios que los últimos dos años hicieron acuerdos con el sindicato para aceptar las negociaciones de ajustes, con el compromiso de incrementar la productividad, lo cual no solo no se cumplió, sino que ha ido aceleradamente en detrimento. Es probablemente la más improductiva de las empresas públicas en la actualidad.

El segundo elemento que es necesario revisar, una vez que tenemos conciencia de la necesidad del cambio, es la redefinición de la “Misión” de la organización. Hacia dónde vamos, cual es nuestra visión del futuro de la organización.

En una organización en etapas de envejecimiento, como una burocracia, el cambiar liderazgo no logra el cambio de rumbo, se tiene que cambiar la cultura, se inicia por el deseo y reconocimiento de que “hay que cambiar porque vamos mal”, y después, hacia donde y como, por lo que, una nueva Misión (en otros Insights daré mayor claridad de lo que es definir una Misión), incluye reconocer que somos y hacemos hoy, en función de nuestros clientes y mercados que servimos,  que variables impactan a la organización y cuál es nuestra visión de cambio, hacia donde anticipamos se moverán los aspectos que nos afectan, incluyendo los ámbitos: legal, físico, social/cultural, económico, político y tecnológico. Es obvio que en una organización como LyF es muy importante considerar todos, pero pesará mucho el aspecto político, tecnológico y el socio/cultural. Considerar los Valores que deben preservarse, eliminarse o adicionarse y con todo ello,  ver las oportunidades y amenazas para decidir hacia donde debemos de ir.

Definir esta nueva Misión, sería difícil en una organización como LyF, ya que habría que reconocer la necesidad del cambio y además, la cantidad de influencias, intereses y factores particularmente políticos contaminarían el proceso, evitando tener una conclusión clara.

Si lo anterior se ve muy complejo, la tercera etapa en el proceso de rejuvenecimiento es la de una reestructura, en función de la nueva Misión. No podemos cambiar de dirección si seguimos con la misma estructura, ¿porqué? Porque las organizaciones son estructuras de poder, si no las cambiamos, no podremos lograr el cambio organizacional. El Dr. Adizes explica esto de una manera muy sencilla.

El Dr. Adizes tenía un acuario de agua salada, con muchos peces tropicales de todos colores. Él comenta que cuando quería meter un nuevo pez en el acuario, no pasaba mucho tiempo antes de que los demás peces lo atacaran, lo mordieran y lo mataran, esto le sucedió un par de ocasiones y entonces habló con un experto en acuarios, quien le explicó. – No Dr. Adizes, no se hace así, usted verá, los peces son animales altamente territoriales, si usted ingresa en un acuario un nuevo pez, los demás defenderán sus posiciones y lo matarán. Si usted quiere incluir un pez nuevo, es necesario que saque a todos, cambie el agua, modifique totalmente el escenario, cambie las piedras de lugar, los colores y toda la estructura del acuario, después llénelo de agua nuevamente y ponga a todos los peces en el acuario, de esta manera, el nuevo pez tendrá más posibilidades de sobrevivir y todos de adaptarse al nuevo ambiente -.

Las organizaciones son seres vivos, tienen muchos intereses, tradiciones, costumbres, a esto le llamamos una estructura de poder, si no cambiamos la estructura, no podremos lograr que la organización realmente cambie. En LyF todos los empleados y especialmente, los líderes, tenderían a defender sus recursos, sus presupuestos, sus privilegios, sus canonjías, etc. sería tremendamente difícil e inclusive legalmente muy complicado, el lograr un cambio cuando en el pasado han mantenido la balanza siempre hacia su beneficio.

Se requeriría hacer cambios en la estructura de manera que se enfocara hacia la nueva Misión con mayor efectividad, calidad de servicio, productividad. Han comentado los analistas que la organización actual de LyF, de cerca de 40,000 personas (incluye un porcentaje alto de jubilados) maneja un sistema que podría lograr administrarse con menos de 8,000 empleados, o sea, un 20 % del actual, que además tienen condiciones de compensación extraordinariamente altas y altos beneficios laborales. Cambiar esto además tiene limitantes legales y políticos.

Por último, es indispensable cambiar el sistema de incentivos y compensación, de acuerdo a la nueva Misión y a la nueva estructura, los seres humanos son seres inteligentes, siempre buscarán lo que es mejor para ellos, si no incluimos un nuevo sistema de  recompensas que refuerce el comportamiento y los objetivos y resultados que deseamos, difícilmente se conseguirá el cambio. En el caso de LyF, tienen un sistema de remuneración excesivo comparativamente con el mercado, sus prestaciones son más del doble de las de ley, sus años para jubilarse son muy bajos, por un lado, sería legalmente y políticamente imposible reducirlos, y mejorarlos sería empeorar el problema.

Con este breve análisis, podemos concluir que el rejuvenecer a una organización como LyF sería prácticamente inviable, por lo que la solución de liquidación fue la más atinada.

Ya muchos analistas han expresado las razones de por qué es una buena decisión y como es que se dio, en un momento muy oportuno, donde se abrió una ventana de oportunidad, se tuvo la capacidad de decisión y se planeó todo correctamente, debemos una felicitación por el excelente manejo al  Lic. Felipe Calderón y su gabinete por la efectividad, buen manejo, oportunidad y buena comunicación pública, esperamos que sea el inicio de un periodo de mucho mayor asertividad  en su gobierno y cuenta con el apoyo de muchos de nosotros. Además, sin duda las necesidades de liberar recursos para el presupuesto 2010 y la crisis apoyaron la decisión, benditas crisis que provoquen oportunidades de cambios positivos.

Un último comentario al respecto, La Compañía Federal de Electricidad, CFE, es tres veces más eficiente y tiene mayor efectividad, pero no es tampoco la empresa ideal. Siendo un monopolio del gobierno, tiene un sindicato también duro y que tiene “logros sindicales” que hacen la operación de la empresa también muy costosa, sin llegar a la ineficiencia de LyF, por lo que no es la solución ideal unir las dos empresas.

Mi razonamiento es el siguiente, si los empleados de LyF van a recibir una generosa liquidación, muy superior a ley, de alrededor de 2.5 años de servicios, creo que sería propicio el formar una nueva empresa, que compita con CFE, con prestaciones y costos más competitivos, cercanos a las empresas privadas y establecer las medidas más adecuadas, para que se beneficie más la productividad y calidad de servicio. Con los aspectos comentados, una nueva Misión, estructura y sistema de incentivos apropiados que promovería un cambio cultural en las empresas públicas del país.

Estos comentarios son personales y seguramente habrá quienes puedan diferir, pero la diversidad es lo que logra mejores decisiones.

Atentamente,

Carlos Albarrán Valenzuela
Adizes Institute Rep. México